El servicio de primera se consolidó como el estándar del viaje foráneo. Está pensado para trayectos largos, donde el pasajero necesita viajar cómodo, pero sin llegar a configuraciones exclusivas. Aquí el confort ya es parte importante del diseño: asientos reclinables, aire acondicionado bien distribuido, baño a bordo y un interior pensado para varias horas de viaje.
Muchas unidades emblemáticas comenzaron su historia en este nivel, recorriendo miles de kilómetros por las principales rutas del país. Incluso hoy, el servicio de primera sigue siendo el punto de comparación para medir la calidad del transporte.